Desde hace 10 años el equipo estudia plantas de altura de la puna argentina (3000 a 5000 snm). "Trabajamos en Jujuy, Antofagasta de la Sierra y en Catamarca -detalla Isla-. Periódicamente hacemos campaña, buscamos material, les extraemos los metabolitos y los compuestos que producen las plantas. Tratamos de ver potenciales usos de esos metabolitos en la industria farmacéutica (por ejemplo, en protectores solares, antibióticos y antiinflamatorios), en la industria alimenticia y también para controlar patógenos vegetales. "Nuestra hipótesis de trabajo es que si esas plantas son capaces de sobrevivir en esos ambientes tan extremos -salinidad, alta radiación ultravioleta, entre otras condiciones-, tienen una batería química importante que les permite sobrevivir. De hecho son plantas resinosas, así que proveen muchísimos metabolitos que son interesantes. Ya hemos aislado y estudiado varios de ellos con potenciales usos en la industria farmacéutica y cosmética".
De la soledad de la puna a la farmacia